28 de junio de 2009

Mi pastel de papas!
Con esta foto quiero decirte que aunque fue un completo desafío ver esta película, fue genial verla juntito a ti, porque contigo todo es ultra especial !

FELIZ UN MES DESDE QUE NOS CONOCIMOS ♥
y de aquí al infinito y más allá

27 de mayo de 2009


TACONES, SEXO & LIBERTAD !!!
El viaje termina, cuando dos amantes se encuentran…
Ταξίδι ολοκλήρωση, πότε δύο τρυφερός από μόνο του αυτοί βρίσκω…

24 de mayo de 2009

Otoño
Me di cuenta que en otoño los árboles lloran
Me di cuenta que las hojas caían porque no hay motivos que las retengan
Me di cuenta que el paisaje se tiñe en tono pastel
Me di cuenta que los hombres tallan los árboles para dejar memoria
Me di cuenta que era otoño
Me di cuenta que era mi estación favorita, y el tuya también.

Aquel libro de antaño
En mi rutinaria conversación con el bibliotecario en la cafetería del primer piso; me cuenta que vino a visitarlo un amigo, al cual no veía hace tiempo. Pero entre palabras y palabras me confiesa un sentimiento de angustia... explicándome que había presenciado sucesos que el ya había leído, y que hoy día, se presentaban en la realidad.
-Yo, curiosa le pregunto- ¿de que me hablas? No te entiendo.
-Toma un momento de pausa y luego me responde- cuando niño, un viejo bibliotecario me regalado un libro, mi primer libro, el cual comencé a leer enseguida y no lo dejé hasta que terminé la última página... aquella noche no dormí, pero fueron las horas más alucinantes que te puedas imaginar.
Por qué -le pregunto yo-
Ese libro venía en blanco -agrega él-
-Irónicamente me reí y posteriormente le pregunto- ¿que hiciste?
-Entremedio del café, el me responde- súbitamente el libro se comenzó a escribir ante mis ojos… pero nunca hubo final.
Jajajaja ¿tu quieres que te crea eso? -le respondo-
-El me dice- si supieras lo que se escribió, si me creerías.
-Desconcertada le pido que continúe- ese libro comenzó a escribir cosas que pasarían años después, cosas que me marcarían por siempre... y en una de ellas, apareciste tú.
-Muda, pálida; le ruego que siga-
¿Te acuerdas como nos conocimos? -me hace reflexionar-
Sí; pero continúa con la historia....
-Me toma del brazo y me dice- ahí parte la historia. Cuando te conocí; de inmediato supe que eras la mujer que mi libro de antaño plasmó entre líneas entre saltadas.
-Asustada, pregunto- y… ¿que es lo que escribió de mí?
-El se rió, al mismo tiempo que tomó el último sorbo de café- querida amiga ¿sería justo de mi parte que predestine tu futuro?
Supongo que no me dejarás con esta intriga -respondo-
Tal como yo tuve que esperar años enteras para saber el significado de aquellas líneas, tu también tendrás que esperar; todo a su tiempo mi pequeña -responde entre medio-
No, tú no me puedes dejar así...
-Repentinamente el se levanta, se dirige hacia mí con paso firme y una risa cálida, luego se acuclilla ante mi silla y me dice- “las grandes proezas de la historia, fueron conquistas de lo que parecía imposible. Que nuestros esfuerzos desafíen las imposibilidades...” -luego de eso, se para inesperadamente y toma rumbo hacia la biblioteca-
-Aturdida, sin entender lo que pasaba me doy vuelta y pregunto- y... ¿que tiene que ver tu amigo en todo esto?
-A medio camino, escucho una risa sarcástica que prosigue de un- ya lo sabrás…
-Me quedé inmóvil en la silla, sin respuesta alguna… me llevo la taza de café a la boca y me doy cuenta que ya no quedaba ¿que hago ahora? Tomo la cartera que esta en el respaldo de la silla, y me dirijo hacia la salida. Esta lloviendo y hace frío…corro hacia el semáforo, donde está parado un taxi y me subo-
-Tiempo después, mientras veo la lluvia por la venta, lo entiendo todo; y tras eso me prometo una cosa... que no importa como ni cuando; pero que yo encontraría al amigo del bibliotecario... para que así, juntos, podamos trazar el final de aquel libro de antaño.

Nuestra Historia
Era un miércoles 7 de mayo, la noche se mezclaba con mi angustia, los encajes brumosos se adueñaban del tiempo… y ahí estaba yo, sucumbida ante la aflicción del no saber que hacer. Me siento frente a la ventana; miro desorbitada buscando respuesta, y aunque no la encuentro, algo en mí dicta sentencia… Tomo el teléfono, y sin pensar llamo a la persona, que tiempo después marcaría mi vida.
Al contestar, siento una voz calida, segura, que me escucha por largas horas, pero que abruptamente detiene el transcurso de la conversación, para decirme ¡espérame, estaré contigo! Desconcertada, sin saber que responder, cuelgo.

El tiempo pasa agotando el presente… ¿acaso, habría llegado el momento? Sin una respuesta clara, me coloco el abrigo y salgo a su encuentro. Era una noche helada por las calles de santiago, pero todo se olvidó cuando nos vimos a lo lejos… las miradas, las posturas, la incertidumbre del no equivocarse; pero estaba claro, éramos nosotros rompiendo la agonía con un súbito abrazo.
Llegamos a casa tras subir largas escaleras que guardan su historia; el miedo sucumbió, solo éramos tú y yo una noche te otoño.