9 de diciembre de 2010

Conocí una vez, un hombre que se enamoraba de mujeres de acuarela, de colores preciosos y texturas suaves, de sonrisas fáciles, de miradas lujuriosas, de esas que con las primeras lágrimas, lo hacían desaparecer. Por lo mimo, tuve que ser fuerte y pedirle al pintor que me hiciera de óleo, y así, yo sabría que nunca sería de tu interés.
"Pinceladas de color marrón tiñen el seco colorido de los arbustos a la orilla del camino, mientras él piensa en ella. En sus manos tan delicadas como la tela, en sus ojos, en sus labios. En su cabello recogido, en sus mejillas rebosantes de gracia. Y solo deseas abrazarla, tenerla para sí, protegerla del mundo de los que no tienen corazón noble."