24 de mayo de 2009


Aquel libro de antaño
En mi rutinaria conversación con el bibliotecario en la cafetería del primer piso; me cuenta que vino a visitarlo un amigo, al cual no veía hace tiempo. Pero entre palabras y palabras me confiesa un sentimiento de angustia... explicándome que había presenciado sucesos que el ya había leído, y que hoy día, se presentaban en la realidad.
-Yo, curiosa le pregunto- ¿de que me hablas? No te entiendo.
-Toma un momento de pausa y luego me responde- cuando niño, un viejo bibliotecario me regalado un libro, mi primer libro, el cual comencé a leer enseguida y no lo dejé hasta que terminé la última página... aquella noche no dormí, pero fueron las horas más alucinantes que te puedas imaginar.
Por qué -le pregunto yo-
Ese libro venía en blanco -agrega él-
-Irónicamente me reí y posteriormente le pregunto- ¿que hiciste?
-Entremedio del café, el me responde- súbitamente el libro se comenzó a escribir ante mis ojos… pero nunca hubo final.
Jajajaja ¿tu quieres que te crea eso? -le respondo-
-El me dice- si supieras lo que se escribió, si me creerías.
-Desconcertada le pido que continúe- ese libro comenzó a escribir cosas que pasarían años después, cosas que me marcarían por siempre... y en una de ellas, apareciste tú.
-Muda, pálida; le ruego que siga-
¿Te acuerdas como nos conocimos? -me hace reflexionar-
Sí; pero continúa con la historia....
-Me toma del brazo y me dice- ahí parte la historia. Cuando te conocí; de inmediato supe que eras la mujer que mi libro de antaño plasmó entre líneas entre saltadas.
-Asustada, pregunto- y… ¿que es lo que escribió de mí?
-El se rió, al mismo tiempo que tomó el último sorbo de café- querida amiga ¿sería justo de mi parte que predestine tu futuro?
Supongo que no me dejarás con esta intriga -respondo-
Tal como yo tuve que esperar años enteras para saber el significado de aquellas líneas, tu también tendrás que esperar; todo a su tiempo mi pequeña -responde entre medio-
No, tú no me puedes dejar así...
-Repentinamente el se levanta, se dirige hacia mí con paso firme y una risa cálida, luego se acuclilla ante mi silla y me dice- “las grandes proezas de la historia, fueron conquistas de lo que parecía imposible. Que nuestros esfuerzos desafíen las imposibilidades...” -luego de eso, se para inesperadamente y toma rumbo hacia la biblioteca-
-Aturdida, sin entender lo que pasaba me doy vuelta y pregunto- y... ¿que tiene que ver tu amigo en todo esto?
-A medio camino, escucho una risa sarcástica que prosigue de un- ya lo sabrás…
-Me quedé inmóvil en la silla, sin respuesta alguna… me llevo la taza de café a la boca y me doy cuenta que ya no quedaba ¿que hago ahora? Tomo la cartera que esta en el respaldo de la silla, y me dirijo hacia la salida. Esta lloviendo y hace frío…corro hacia el semáforo, donde está parado un taxi y me subo-
-Tiempo después, mientras veo la lluvia por la venta, lo entiendo todo; y tras eso me prometo una cosa... que no importa como ni cuando; pero que yo encontraría al amigo del bibliotecario... para que así, juntos, podamos trazar el final de aquel libro de antaño.

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