20 de julio de 2009

Veo en cada viejo pedazos de niños, que lloran sobre mojado, en la acera, en el asfalto. Y yo aquí, prendiendo los faroles de la calle, para que iluminen esos pasos desprovistos de energía que sigilosamente siguen el ritmo precario de sus cinturas cansadas. ¿A caso no hay lucha que sea para fortalecer el alma?
No llores mi mujer pequeña cuando camines por esas calles de viejos adoquines que te huelen a recuerdo, pero que su imagen no te susurra nada al oído.
Mujer, vuelve a ser niña en tus andanzas, sabiendo que serás la niña más sabia, sin recordar ya más nada.
Es tiempo que te pares frente a la vida, y que su voy, que ya poco entiendes, te diga: el cuerpo ya no está en ti, en ti queda el sueño... el sueño de volver a ser niña.


- Dedicado a mi abuela Olga, que a sus 89 años me sigue contando las historias las bellas de la vida. Y donde muchos de los poemas que me recita, son mi fuente de inspiración para continuar escribiendo.
He guardado las palabra con las cuales me arropabas cada noche, he hecho mías tus historias de caballeros honrosos, y sigo contando las adivinanzas con las que me dabas el beso de las buenas noches... y amo tanto como tú amas la sensibilidad de la lectura y el carisma de la poesía.
Porque en mi mocedad tú me enseñaste, y mi juventud rinde honores a la que en mi memoria guarda como la amante de las letras... Mi querida Memé.

No hay comentarios: