24 de septiembre de 2009

Lucha entre yeguas
Mis sentidos se enfrentan a mi deber. Es verdad, aunque no esté explicito, todo tiene un protocolo, todo esta guiado por normas, que no son del todo malas, ya que nos ayudan a conseguir lo que queremos. O acaso, nuca un amiga/o te ha dicho: no lo llames, deja que él te busque. Al contrario, si uno va y lo comienza a buscar, suena un tanto hostigoso. Entonces, estamos frente a una regla, que limita al ser para darle cabida al deber ser. Pero, como dije en un comienzo, no es del todo mala, ya que nos ayuda a cumplir el objetivo dispuesto.

El asunto es, que pasa si nos gana el ser, y el deber sucumbe ante los sentidos. Acá está lo que se llama limitaciones psicológicas, “sí, pero no” “te doy, pero te quito” “estiro el brazo, y lo recojo” en un principio sirve, es como tentar a la presa sin cazarla, es como colocar la carne a la parrilla y no darle de comer. Es seducción, si desafuero, es olfato sin tacto. Pero acá sólo hay cabida para quienes saben del juego, quienes tienen armado el movimiento preciso, o si no, simplemente es mal visto.

Las mujeres destruimos a quienes pierden la orientación del juego. "Gorda te diste cuenta que la Carmen se le lanzó con tuti al Pancho, y éste ni la pesco, pobre Carmen, hizo el patético, si la hubieras visto parecía una arrastrá."

El límite del dejar libre al ser, está en la cautela, se trata de no caer en lo burdo ni en siutiquerías. La indiferencias es una de ellas, y la yegua que lo sabe usar le dicen rica.

No se si soy la única que se da el tiempo de pensar en estas estupideces, pero se han dado cuanta que hay una mujer que dejan a todos los hombres locos, esas mujeres la rompen donde vayan. A simple vista son perfectas, son lindas, delgadas, simpáticas, simples e inteligentes. Pero tienen dos alternativas; son tan simpáticas que el grupo no las rechaza, es más, las tienen como lideres innatas y son las que arman los carrete con sólo hacer dos llamadas, y por otro lado está la coalición de las envidiosas no asumidas, son las que pelan toda actitud, comportamiento y vestuario de dichas mujeres.

Ahora, si tu eres del clan “soy normal” el tira y afloja te queda bien, destaca dos o tres atributos de tu persona, sean físicos o intelectuales, que te caractericen y con los cuales te sientas segura. Si están en grupo, se parte de la conversación y se sutilmente coqueta, ahora bien, si están solos, muéstrate buena onda, ligth y recuerda resaltar esas dos o tres cualidades que harán que él se acuerde de ti.

La pregunta del millón ¿pero cómo mantengo la atracción inicial? yo te respondo guachita, acá cada uno rasguña como mejor puede, y el que la pasa, sobrevive. Y tú ¿ser o deber ser?

12 de septiembre de 2009

Mi pasión por Inés

Tengo una necesidad angustiosa de escribir, tan presente como la urgencia que llama a un pintor a retratar la pasión y el erotismo.
¿Cómo plasmarlos sin caer en lo burdo, y qué hay de malo si lo hacemos? acaso no se valora la realidad. Bueno, la realidad está manchada de cotidianidad, y es ésta la que es burda por definición.
Cómo decir que la juventud ésta en éxtasis de sus pasiones, en mentes erotisadas y en cuerpos vestidos de sedas que invocan la lujuria.
Felipe le dijo a Rembrandt: "Retrata la pasión que siento por Inés y tu pago será en oro".
En la habitual ronda de noche, Felipe aprovecha de escaparse con Inés a los campos colindantes de la ciudad de Leiden. No era normal; corrían con una necesidad imperiosa, sus caras pálidas se golpeaban con el viento, una respiración entrecortada marcaba sus pulsaciones, ¿qué harían, si sus cuerpos victimarios de lujuria gritaban con voces fervientes a favor del placer?
Felipe arranca las telas que cubrían a Inés, el corsés... el corsés nadie sabe como salió de aquel cuerpo. Eran ellos, y el paisaje no cuenta, a quién le iba a importa el paisaje, quién se iba a preguntar si era otoño, o tal vez verano, a nadie le interesaba saber si los árboles estaban vestidos con un follaje frondoso, o si el otoño vino a robar lo viejo.
Todo giraba en torno a los senos de Inés, tan hinchados como que si contuvieran leche -y pareciese que así fuera- porque Felipe no se despegaba de aquellos pezones. Era violentamente apasionado, se encargó de recorrer por entero el cuerpo de Inés con su boca, mientras que ella se entregó a la pasión desatada, a un estado superior que tan sólo se alcanza por la vía de los sentidos.

Rembranst en medio de su cuarto, trataba de conceptualizar la pintura, pero no podía definir la expresión que su mente arrojaba. Dos días después va al encuentro con Felipe y le entrega el cuadro envuelto en una tela, al sacarlo, atónito, Felipe contempla que en la pintura sólo esta plasmado el cuerpo desnudo de Inés, ¿qué es esto, por qué no estoy yo junto a ella, donde está la pasión acá?. Felipe -responde Rembranst- el amor es univoco, ella se quiere a si misma, y tu quieres las pasiones que ella despierta en ti. Al esbozar tan sólo a ella y desnuda, cumplo con lo pedido; la pintura te apasiona por su cuerpo desnudo y a ella la apasiona ver que con su cuerpo genera fogocidad en los demás. No eres tu, no es ella Felipe, son los sentidos.

6 de septiembre de 2009

Mi verdad... tú verdad
Moral, autonomía y esencia


Verdad metafísica: Para responder una pregunta objetiva necesitamos de la abstracción.
¿Si algo existe, es idéntico así mismo? Si, por el echo de existir, o si no, no existiría (principio de la identidad).
Regla uno: todo lo que existe, por el hecho de existir (ser lo que es), es en si mismo objeto.
Alguien dice: la certeza es imposible. Quien lo niega, con ello lo afirma.
Regla dos: es imposible negar el principio de identidad, porque al hacerlo, al mimo tiempo lo afirmo.
Por ende, llegamos a la construcción:
Realidad = Objeto = Verdad
si existe - por ser lo que es - en sí mimo
Regla tres: Lo que no tiene causa es atemporal, o sea, si niego la causa primera, niego la existencia y al hacerlo lo estoy afirmando.
Afirmar que las cosas no son lo que son o que la verdad no existe, se atribuye a un pensamiento débil.

Verdad lógica: Es la ecuación del juicio a la cosa. La verdad es que las cosas son lo que son, o sea, están sujetas a su naturaleza. La realidad no se limita a lo que podemos percibir con nuestro sentidos, sino que es más que los sentidos.
El ser humano es lo que es, tiene una determinada esencia, y lo que le conviene está en conformidad a lo que es, sin que esto atente contra la propia esencia.
Regla uno: la finalidad esta dada según lo que es, o sea, según su naturaleza.
Por lo mismo se puede decir que existe una sola moral colectiva, y esta en lo que la naturaleza muestra. Ya que la moral va según su naturaleza, o sea, según su fin.
La certeza es un aspecto que apela a la realidad, cuándo no tengo certeza, tengo opinión.
Al decir: esto es una mesa y el otro dice: sí. Corrobora mi juicio y no apela a su existencia.

Verdad moral: Es la ecuación entre lo que digo y lo que pienso.
Alguien dice de una mesa: esto es silla (porque así lo cree). Eso es objetivamente mesa para la sociedad y no silla, y estamos bajo dicha clasificación.
Regla uno: la moral no es autónoma, ya que estamos sujetos a la objetividad. Nosotros somos criaturas, por ende no podemos ser creador; esto quiero decir que estamos sujetos al mayor bien, subordinados a la realidad.
Eso sí, podemos ser libres, siempre que nos sujetemos a la realidad individual.
No podemos escapar a la subordinación natural.

Verdad: entendida como la inteligencia subordinada a la realidad.
Moral: medida de la máxima perfección del hombre en base a su fin último.
Ética: ciencia que estudia la moral

Clase: Álvaro Ferrer, Abogado

Apuntes: Gabriela Bravari

Esencia
Cómo comí’ esa wea? -me preguntaron, mientras untaba la cuchara en el yoghurt.-
¿Qué tiene? -pregunté de vuelta.-
Es light -me respondió.-
¿Y?
No tiene sabor a yoghurt po’.
Pero no tiene azúcar, es mucho mejor -respondí.-
La azúcar es su esencia, sino, no es yogurt.

Una vez que el relativismo llega a tu vida, le das la bienvenida al Post-modernismo. Sea cual sea el grado, éste llega, como la noche a tus amaneceres.Todo consiste en criticar a las mismas redes de las que te haces parte. Consiste en una vida llena de desconciertos e inconsecuencias; tal como se hace inevitable pensar que contaminas el aire al fumar y no obstante, sigues haciéndolo. Sentirte inconsecuente, es un a priori de la juventud, la adultez y el crepuscular final, es una vorágine de permisividad, que no tiene límites en ocasiones.

Morra, un destacado filósofo, prevé que nuestra sociedad se vuelve cada día más débil. Política débil, religión débil, familias débiles. La esencia se nos ha ido, o quizás nos hemos dado cuenta que nunca existió. ¿Podemos modificar la naturaleza de las cosas? ¿Crear una desmemoria? ¿Hacernos olvidar el origen de la vida y crear semen industrial? ¿Clonar humanos? ¿Modificar alimentos, haciéndolos más saludables? ¿Hallar la "panacea universal"? La respuesta es clara ¿A quién le debemos pedir permiso si ya lo hemos hecho?. Ya hemos eliminado la esencia. Si es que existía. Si es que tuvo alguna vez forma, y si es que no se trataba de una creencia.

Me pregunto del niño que nacerá producto de células sexuales artificiales. ¿Es lícito desaparecer su historia? Un verdadero guacho, hijo de la Post-modernidad. Bienvenidos a mi mundo, en el que desaparece el alma y las esencias, en el que dudas hasta de las dudas. Un verdadero retorno hacia el ser humano, volver a ser-humano. Aprender a aprender, sin que ello signifique mera instrucción de la inteligencia. Devolverle la voluntad a mi cuerpo, la dirección, y la libertad que sólo se rebasa en la orilla, en las superficie.

Valores tengo, sí. ¿Por qué? probablemente porque mi mente ya los ha configurado desde pequeña. ¿Tengo fiel creencia en ellos, al punto de darles verdad intrínseca? Sí, pero no niego que me ha inundado el laizzas- faire, el dejar hacer, el dejarme hacer por el Mundo. No lo evité, ya me han construido y sólo puedo modificar lo que queda en adelante.

Me cuesta profundamente ser una Post-modernista, y probablemente si no lo soy, se deberá a una negación psicológica a la atrocidad que significa. Una fallida negación a mi real creencia.

Existe Dios, lo creo profundamente. ¿Existo yo? verdad metafísica, la cosa es cosa por el hecho de existir, y el que lo niega, con ello lo afirma. ¿Después de mí? polvo. ¿Un poco más allá? vida. ¿El fin del Mundo? Cuando yo muera. ¿Mi sentido de vida? debo crearlo, aún me queda libro por escribir. ¿Lo último que haga? quién sabe, alo mejor me agarro de la esencia que un día me caracterizo.

Médula del escrito: Daniela Céspedes
Modificaciones y adaptación: Gabriela Bravari

4 de septiembre de 2009


¿Cuál es tu identidad?
Al hablar de ti, las personas recurren a un breve historial de vida, rasgos físicos y a aspectos de tu persona, por ejemplo:
Paula: Carmen ¿cómo esta Jorge?
Carmen: ¿Qué Jorge?
Paula: ese niño que trabaja en el almacén de la esquina, el chiquitito bueno para la talla

Por un lado, está la construcción que hace la sociedad respecto de nuestra identidad, la cual se basa en la información que nosotros como agentes trasmitimos al exterior. Si alguien se refiere a ti como una persona agradable o solidaria, necesariamente tuvieron que haber compartido buenos momentos juntos o tiene que haber percibido un acto bondadoso de tu parte.
Pero por otro lado, está la construcción de nuestra propia identidad, nuestra carta de presentación al mundo exterior, ¿Qué te identifica? ¿Qué cualidades y defectos te hacen diferente al otro? ¿Por qué el otro puede ser semejante a ti, pero no igual ? En definitiva, ¿A qué aludirías cuando la gente te pregunta quién eres?

Esto comienza una una respuesta única y singular: YO SOY...

3 de septiembre de 2009

¿Hazta donde llega nuestra capacidad de asombreo?
El limite es lo infinito y el horizonte nuestro reposo.
Añoro sorprenderme de la misma manera en que él lo hace !